Un gusto conocerme

Un gusto conocerme

Gracias, Abril.

Reflexiones sobre cumplir años rodeada de suerte.

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Isabel Leal
may 08, 2026
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Abril siempre ha sido uno de mis meses favoritos (junto con octubre y noviembre– porque el otoño siempre será mi debilidad). Debo reconocer que la principal razón por la que me gusta abril es porque es el mes de mi cumpleaños. Y siempre me ha gustado cumplir años. Claro que algunos años más que otros. Con el paso del tiempo he coleccionado unos cuantos cumpleaños… tortuosos.

Debo de reconocer, también, que es un absoluto privilegio ser del bando que disfruta sus cumpleaños. Ya que, en gran medida, me gusta cumplir años porque suele ser un día donde me siento especialmente amada por la gente en mi vida. Y ese es el privilegio más grande de todos.

Nuestros cumpleaños son, por definición, días complejos. Tal vez porque hay una vulnerabilidad extraña en ser “el centro” por un día. Hay quienes aman ese protagonismo, mientras que otros lo describirían como una de sus peores pesadillas. Pero, independientemente de en qué lado de la experiencia te encuentres, creo que todos conservamos esa sensación infantil de querer sentirnos elegidos, vistos y celebrados en nuestros cumpleaños.

Me pregunto si nuestra relación con los cumpleaños depende de las experiencias que hemos tenido alrededor de ese deseo que, de alguna forma, sigue viviendo en nosotros.

Los cumpleaños también suelen estar cargados de expectativas silenciosas que ponemos sobre los demás. Duele sentir que ciertas personas no aparecieron de la manera en la que esperabas. Duele sentirse decepcionado en un día en el que “deberías” sentirte feliz.

Recuerdo que cuando estaba aprendiendo sobre el apego, una maestra explicaba que nuestras heridas relacionales suelen hacerse especialmente evidentes en tres escenarios: cuando estamos enfermos, cuando estamos sufriendo y cuando cumplimos años.

Nuestros cumpleaños funcionan como una especie de lente que lo magnifica todo, sin discriminar lo bueno de lo malo. Intensifican la gratitud, sí, pero también la soledad; el amor, pero también las heridas.

Para mi suerte, este año se magnificaron las cosas maravillosas que existen en mi vida. Creo que eso tuvo mucho que ver con una decisión consciente que he intentado practicar últimamente: prestar más atención a lo que hay en mi vida y elegir sentirme agradecida. No puedo decir que no lo sabía antes, pero estos días realmente he aprendido lo que significa agradecer.

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